miércoles, 3 de diciembre de 2014

Libertad

Hoy he decidido que quiero ser libre. Hoy he decidido que no quiero ser lo que no soy. Alejarme de lo que otros quieren que sea, de lo que crees que soy, de lo que para ti soy. Porque me duelen los hombros de cargar con este mundo que se ha creado a mi alrededor. No soy Hércules, no soy ni fuerte ni lista ni valiente. Me he cansado de fingir que puedo con todo. No quiero que se me vea como si fuera una gran persona. Y si me conformo con poca cosa pues será mi problema. No soy una de esas mujeres que podrían ser protagonistas de grandes novelas. Si algo de mí se escribiera sería una mezcla quijotesca entre La vida es sueño y La divina comedia. No espero halagos donde sé que sólo hay rencores. No espero ser recordada por alguien ni siquiera me conoce. Nací un día cualquiera a una hora corriente y moriré de la misma forma. Aunque espero que la vida me sorprenda no creo que nada suceda. Sueño como cualquier otra, despierto de la misma forma. No necesito esa presión de ser la mejor en algo. No lo quiero. Me gusta estar sola para pensar, para reflexionar, para volverme cada vez un poco más loca. Porque me encanta ser una desquiciada. No quiero ser decente, no quiero seguir las normas. Me da igual que me odien o que me quieran, porque eso es algo que los demás deciden, no yo. No quiero ser responsable de lo que piensen de mí. Hoy he decidido que lo voy a mandar todo lo más lejos posible. Hoy he decidido que lo único que necesito eres tú, quieras o no quieras, porque la libertad de amarte es lo único que la muerte me podrá quitar de verdad porque tú eres vida en mi interior. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

Impotencia, rabia y dolor...

Jode cuando ves cómo algo se te escapa de las manos. Sobre todo cuando se trata de las manos de otra persona...

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Carta a la memoria.

Querida, queridísima, memoria:

Tus recuerdos me atormentan. Son tempestad en mi calma, nunca hay sosiego. No recibo de ti más que lamentos. ¡Cómo pesan los recuerdos! Lamento decirte que debemos romper este pacto. Tú no cumples tu parte, no te olvidas de lo que haces y eso me está destrozando. Jamás pensé que yo algún día podría intentar huir de esta manera. Pero, no me has dejado otra opción. Eres maravillosa, preciosa, me sorprendes diariamente con tus idas y venidas, estás ahí cuando quiero y cuando no quiero, cuando necesito y no necesito. Aunque creo que es evidente el porqué de mi elección, siento que debo darte alguna explicación. No desesperes, aquí la traigo, debajo de mi manga me saco mis mil y una  escusas. 

La primera es la vergüenza. ¿Recuerdas aquella vez en la que le vimos? Mi condenada estupidez humana. ¿Recuerdas esos momentos que deberían quedar en el olvido? Cuando hice el ridículo de aquella forma tan ridícula. Y, aunque, he intentado que ese episodio no volviera a mi cabeza, ahí estás tú, dejándome claro que debo recordarlo para que no vuelva a pasar. Pero, sigue pasando, porque yo soy así, no aprendo de mis errores. Aunque tú ya lo sabes y te encargas de que yo no pueda olvidarlo.

La segunda es el dolor. Contigo aprendí el dolor del recuerdo. El recuerdo del dolor. El daño que puede hacer cuando te olvidan. El castigo que supone cuando soy yo la que no puede olvidar, porque tú no me dejas. Nunca me dejas. No me das un respiro. Me jodes hasta las ganas de recordar mejores tiempos. ¿Por qué dueles tanto? Hasta hace poco pensaba que eras necesaria. Que sin ti no sería nada. Una persona sin su pasado no es una persona. Y los pobres que, aún queriéndote, anhelándote, necesitándote, no reciben de ti más que indiferencia. Algún día te apiadas de ellos y les das una muestra de tu misericordia, una triste prenda como buena dama noble y cortés que eres. Y su felicidad cuando la reciben es tan efímera, como la luz de una luna negra. Y, es que, siento decirte, querida mía, que tú no amas pero, se te da tan bien darnos un triste respiro del olvido. Acudir a ti en momentos de soledad es algo que debería estar en cualquier manual de psicología barata, de esa que cualquiera puede escribir. Porque un buen psicólogo te dice que debes aprender y olvidar y nunca repetir. Pero, ya ves, eres más que una droga, como una religión. Matas y aún así tus fieles siempre vuelven a ti, te buscan y te necesitan para pensar que hubo algo mejor.

Y, siendo sincera, creo que no te debo más razones. Que dan igual las escusas. Porque por mucho que yo corra, tú siempre serás más rápida, más lista. Siempre me encontrarás. Tal vez un día me atreva a plantarte cara. Tal vez me des una paliza. Seguramente, casi me mates. Pero, lo que sí sé, es que seguiré intentando huir de ti porque, como ya te he dicho, nunca aprendo de mis errores. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Por dentro

Se enamoró una vez allá por la adolescencia.
Ella le quería. 
No había mariposas batiendo sus alas
era un tornado,
seguido de una tempestad sin calma. 
Y estaba tan preocupada por sus vientos internos
que se cegó y no vio lo correcto.
Se hicieron felices durante años que pasan como meses que pasan como días.
Un día se dio cuenta.
El camino que habían recorrido era fácil de caminar,
porque lo hicieron juntos,
uno al lado del otro,
unidos por las manos, el amor y el alma. 
Pero, el camino se estaba empezando a separar y no iban por el mismo. 
No fue de golpe.
Fue tan lento y sutil que no pudo verlo hasta que la mano que sujetaba la suya,
tiraba tan fuerte como si le quisiera arrancar el brazo.
Ella sabía que si seguía así iba a salir herida.
Pero, también sabía que, si le soltaba, nunca se lo perdonaría. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Círculo.

Ahogarte en un vaso vacío de cualquier quitapenas. Arrastrarte con un baile sombrío hacia la cama. Llorar hasta soñar que lloras. Esperar que la noche no acabe para que no empiece otro día. Restregarte entre las sábanas buscando las ganas de levantarte cada mañana. Las necesidades te hacen alejarte del húmedo cojín. Esperas que el agua caliente de la ducha aleje los fantasmas que te persiguen cada segundo de cada minuto de cada momento de tu existencia. Abres las ventanas con la única idea de escupir al sol. Te vistes, te colocas la máscara y sales a la calle. Te chocas con la indiferencia. Te peleas con el pasado. No eres tú. Eres una serie de acciones que te hacen funcionar. Acciones impulsadas por la pequeña parte de ti que no está hundida en el barro, o que le es igual que lo estés. Esperar a que acabe otro lastimero día. Entrar en casa y pensar en tu mierda de vida. Buscar una botella de algo que te haga olvidar lo que no paras de recordar. Ahogarte en un vaso vacío de cualquier quitapenas...

domingo, 2 de noviembre de 2014

Sin sentido.

Tatuarte una palabra en lugar de una caricia.
Amar con la cabeza y pensar con el corazón.
Quererte a ratos, odiarte a momentos.
Leer realidad, vivir ficción.
Mirarte a ti mismo, odiar tu reflejo.
Recordar el futuro, desconocer el pasado.
Reír en silencio, llorar en privado.
Querer soledad, extrañar compañía.
Empezar el final porque da igual el principio.
Buscar preguntas y desconocer razones.
Mirar hacia arriba cuando caes en picado.
Levantarte del suelo cuando sigues cayendo.
Olvidar la caída, recordar el sufrimiento.
Sentirte vacío, rellenar con desprecio.
Agonía del rencor, felicidad con dolor.
Paralizarte de fuerza, poder con miedo.
Atreverte a nada para conseguirlo todo.
Esperar a la vida cuando el tiempo expira.
Vivir tu muerte, morir en vida.

sábado, 1 de noviembre de 2014