Me gustan las buenas historias.
Me gusta formarlas en mi cabeza.
Me gusta estar en las nubes y odio que me bajen de ellas.
Me gusta salir con mis amigos.
Me gusta pasear por Madrid.
Me gusta quedarme en casa sin hacer nada.
Me gusta lo que estudio pero no me gusta estudiar.
Me gustan los días grises, que llueva y odio profundamente el sol.
Me gusta el invierno pero, me molesta el viento.
Me gustan los libros de Harry Potter aunque ya sea mayorcita.
Me gusta llamar muggle a la gente.
Me gusta el sonido de un violín, de un piano, de una guitarra.
Me gusta tener orden pero no que me lo impongan.
Me gusta hacer lo que me plazca pero no que los demás lo hagan.
Me gusta comer chocolate y no me gustan nada las verduras.
Me gusta ser infantil sin dejar de ser responsable.
Me gusta decir lo que pienso sin pensar lo que digo.
Me gustan las lentejas de mi madre y las albóndigas de mi abuela.
Me gusta conocer gente.
Me gustan las sonrisas sin importar lo dura que sea la vida.
Me gustan las miradas que esconden historias pasadas.
Me gusta ver la televisión aunque odio las noticias.
Me gusta saber todo sin saber, en realidad, nada.
Me gusta estar feliz pero me siento más cómoda con la tristeza.
Me gusta reír por todo.
Me gusta llorar por nada.
Me gusta hablar hasta debajo del agua.
Me gusta, a veces, ser la protagonista pero, la verdad, es que no me siento bien cuando lo soy.
Me gusta mi carácter extrovertido aunque a veces sea demasiado entusiasta.
Me gusta pensar en el futuro y odio lidiar con el pasado.
Me gusta aprender de mis errores pero no me gusta cometerlos.
Me gusta beber alcohol aunque odio la resaca del día después.
Me gusta tener las cosas claras y odio cuando estoy hecha un lío.
Me gusta entenderlo todo y me desquicio cuando no entiendo nada.
Me gusta que la vida sea corta pero no que se pase en un suspiro.
Me gusta la verdad y me encanta la sensación de mi estómago cuando miento.
Me gusta volverme loca.
Me gusta ser sensata.
Me gusta estar sola pero, no soporto la soledad.
Me gusta cuando quiero y cuando odio.
Me gustan los días especiales cuando parecen días normales.
Me gusta ser rara aunque a veces me esfuerce por ser normal.
Me gustan las malas ideas tanto como las buenas.
Me gusta observar el mundo pero odio sentirme observada.
Me gusta cuando todo va bien, me frustro cuando nada funciona.
Me gusta cuando digo que no puedo más y al final siempre puedo.
Me gusta cuando gano y me humillo cuando pierdo.
Me gusta hacer el tonto pero odio pasar vergüenza.
Me gusta mi memoria y no soporto a la gente que no recuerda ni su nombre.
Me gusta que me recuerden y me angustia la posibilidad de ser olvidada.
Me gustan los principios pero, sobre todo, me gustan los finales.
jueves, 30 de octubre de 2014
Quiero decirte que me encantas.
Me gustas tanto como los días grises.
Me gustas tanto como dormir hasta que el sol vuelve a irse.
Me gustas tanto como un buen libro, de esos que sabes que me gusta leer a montones.
Me gustas tanto como sólo tú podías gustarme.
Me gustas tanto como perderme.
Me gustas tanto como encontrarte.
Me gusta cuando ríes.
Me gusta cuando lloras.
Me gusta cuando duermes.
Me gusta cuando sueñas.
Me gusta esa forma en la que me sorprende mirarte y descubrir siempre algo nuevo.
Me gusta como desvías la mirada cuando pierdes la partida.
Me gusta cuando llevas razón y cuando no la llevas.
Me gusta mirarte cuando te concentras.
Me gustan tus manías.
Me gustan tus miradas.
Me gustan tus sonrisas.
Me gustan tus palabras.
Me gusta caerme y ver que estás abajo conmigo.
Me gusta levantarme y ver que me estabas esperando.
Me gusta saber que estás a mi lado.
Pero. sobre todo, me encanta la vida desde que estás en ella.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Maneras de pensar
Es cierto que todos tenemos una tendencia a ver el vaso medio lleno o medio vacío. Somos así y nos vamos desquiciando unos a otros. Los optimistas te minan con su esperanza y al final te estrellas y los pesimistas te quitan las ganas de vivir. Mi reflexión es que dejemos de mirar el vaso y nos lo bebamos. Quiero decir que no pienses ni bien ni mal, piensa lo que quieras pensar, que de sorpresas y de putadas está el mundo lleno.
lunes, 13 de octubre de 2014
martes, 7 de octubre de 2014
¿Qué perder cuando has perdido?
Perdemos aquello que tenemos, es sencillo. La pregunta es, ¿sólo cuenta aquello que tuvimos? Pensadlo, ¿no tenemos la misma sensación cuando no conseguimos tener algo? ¿Qué sensación es esa? Lo he sentido antes, lo sé. ¡Ah, sí! La ausencia. La terrible ausencia. ¿Cuántas veces habremos oído "lo valoras cuando lo has perdido y no cuando lo has tenido"? Cientos de veces, miles, millones. El problema no es haberlo valorado o no, el valor que le demos a las cosas o a las personas es sólo uno de los motivos por el que podemos perderlo. Lo que duele es el vacío que nos deja. Esa sensación de ausencia, un agujero que no lleva a ninguna parte, pero nos atraviesa el corazón y lo llevamos en silencio junto con la falta de aire al respirar, junto con la melancolía, junto con la soledad. Y es, por esa horrible sensación, por la que nos negamos a perder cualquier cosa, cualquier persona. Da igual si es un bolígrafo, da igual si es un peluche, una goma del pelo, una camiseta vieja. Y lo triste es que da igual lo que hagamos, es imposible controlar todo, absolutamente todo, lo que nos rodea sin perder algo. Siempre le prestaremos más atención a algo que creemos que la merece más, y cuando perdemos lo que descuidamos, entonces decimos "lo valoro ahora que lo he perdido y no cuando lo he tenido".
domingo, 5 de octubre de 2014
Las enfermedades y sus consecuencias...
Buenas tardes de domingo queridos camaradas. Estos días no he escrito por mi habitual falta de tiempo, no. Esta vez tengo justificante del médico. Sí. Mala, mala, mala he estado estos días. Con mocos, tos, dolor de cabeza, más mocos, más tos y más mocos... Y es que no hay forma digna de ir por la vida cuando uno está en esas condiciones. No. Tampoco hay forma digna de sonarse los mocos en medio de una clase y que no te miren los compañeros que más cerca están con cara de <<me lo va a pegar>> , como si a una le gustara estar con las fosas nasales más tapadas que una monja de clausura, pues obviamente no. Y la gente que se comporta como si tuvieras la lepra pero, vamos, bastante tiene una con andar por ahí a las ocho de la mañana con treinta y ocho de fiebre intentando coger apuntes. Bueno, "apuntes", que eso parece más una competición de a ver que frase está peor escrita y es más ininteligible. Que me río yo de la letra de los médicos ( "pero si tú usas ordenador portátil", pues imagínate como iba yo a clase). Lo que más me asombró de mi semana de convalecencia fue mi rapidez para hacer tareas tan sencillas como prepararme el vaso de leche por las mañanas. Cojo la taza, la pongo en la encimera, cojo la leche, la vierto en la taza, cojo la leche la meto al microondas, cojo la taza la meto a la nevera... ¡Ay! Algo falla en la ecuación... ¿Qué será?... Pues, ¿qué va a fallar? Yo, que parezco gilipollas. En fin, que ha sido una semana muy larga. Espero tener un ratito mañana. Nos leemos.
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