lunes, 3 de noviembre de 2014

Círculo.

Ahogarte en un vaso vacío de cualquier quitapenas. Arrastrarte con un baile sombrío hacia la cama. Llorar hasta soñar que lloras. Esperar que la noche no acabe para que no empiece otro día. Restregarte entre las sábanas buscando las ganas de levantarte cada mañana. Las necesidades te hacen alejarte del húmedo cojín. Esperas que el agua caliente de la ducha aleje los fantasmas que te persiguen cada segundo de cada minuto de cada momento de tu existencia. Abres las ventanas con la única idea de escupir al sol. Te vistes, te colocas la máscara y sales a la calle. Te chocas con la indiferencia. Te peleas con el pasado. No eres tú. Eres una serie de acciones que te hacen funcionar. Acciones impulsadas por la pequeña parte de ti que no está hundida en el barro, o que le es igual que lo estés. Esperar a que acabe otro lastimero día. Entrar en casa y pensar en tu mierda de vida. Buscar una botella de algo que te haga olvidar lo que no paras de recordar. Ahogarte en un vaso vacío de cualquier quitapenas...

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