Hay huellas. Son fascinantes. Sólo hay que saber observarlas. Hay todo tipo de huellas. Algunas se ven a simple vista, otras sólo son pequeñas manchas que no se ven fácilmente, éstas sólo algunos son capaces de observarlas, pasan desapercibidas ante la gente normal. Esa gente que está demasiado ocupada en hojear sus vidas. Si esa estúpida masa se parara a leer el mundo... quién sabe que encontrarían. Pero, entonces, el mundo estaría lleno de artistas, y los pobres artistas entonces quedarían renegados a ser uno más de la multitud.
Hay personas que están condenadas a ser diferentes, a ver la existencia de una manera que sólo ellos pueden entender correctamente. Pero, la gente normal, la que sólo hojea su vida sin pararse a observar los detalles, no los ven. En otro universo, los artistas serían extrañas criaturas, no las ves, no las conoces pero, cuando te paras a ver las huellas visibles que han dejado al mundo, te fascinan o, te aburren o, les odias profundamente, piensas que están locos, que son raros o anormales. Que son como unicornios.
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